LA CONQUISTA DE LA MENTE

 

 

 

Dicen que “la mano que mece la cuna es la mano que domina al mundo”. La educación tiene el poder de la conquista…la conquista de los hábitos de pensar, de sentir, de actuar.

Hoy, día 8 de marzo, tenemos la oportunidad de cobrar conciencia de cómo funciona ese poder.

Vivian Juanita Malone Jones.
Imagen recuperada de @quilombosfera

Cientos de años de hábitos injustos y desequilibrados, protagonizados por prejuicios y discriminaciones ponen en tela de juicio la capacidad de razonamiento objetivo, justicia y autocontrol de la condición humana.

El peso de la historia es tan implacable que, en el día a día, cuando ponemos el piloto automático para funcionar de manera más “rápida y eficaz”, con menos esfuerzo mental, salta el resorte de los hábitos de funcionamiento. Cuanto mayor estrés y menor autocontrol, más imparable es ese automático.

Todos esos hábitos han llegado hasta nosotros, surcando siglos de historia, a través de los enfoques educativos, las experiencias y las construcciones culturales generación tras generación.

La conquista de la justicia y la igualdad de derechos (de todos) es la conquista de la mente y, con ella, de los hábitos, entre otras cosas porque es de sentido común. Pero, para tener sentido común, hay que pararse a pensar antes de actuar; no podemos permitir que nos lleve el piloto automático. Debemos coger las riendas. Somos los responsables de conducirnos a nosotros mismos.

Evolucionar implica dar un giro a lo que se lleva haciendo “toda la vida”. Que “siempre haya sido así” no significa que esté bien y, desde luego, no significa que no se pueda cambiar.

La violencia (física, verbal y actitudinal), la injusticia, los prejuicios, la discriminación forman parte del patrón de funcionamiento habitual del ser humano desde que el mundo es mundo pero, hoy por hoy, ¿te consideras lo suficientemente evolucionado/a como para no actuar con ese automático irracional?

Un ejemplo claro de todo ello es el caso de la mujer: los macromachismos y los micromachismos; la violencia explícita, agresiva, física; la violencia verbal; la presión psicológica, tanto cuando viene desde fuera (desde el género masculino pero en ocasiones, también, desde el género femenino) como desde dentro, desde nuestro propio automático. Porque, no nos engañemos, todo esto existe y forma parte del problema.

Lo que se encuentra en tu espacio mental determina aquello a lo que vas a prestar atención.

Algo que no está en tu espacio mental difícilmente ocupará tu foco de atención y por lo tanto, difícilmente te darás cuenta en el día a día, por generación espontánea, que debes tenerlo en cuenta. Desde que nacemos, los estilos educativos, los mensajes de nuestro entorno, de nuestra cultura, lo que vemos, lo que leemos, las rutinas con las que nos formamos… todo está construyendo lo que va a habitar en dicho espacio mental.

Un ejemplo sencillo y cotidiano ¿Quién se encarga de coordinar y estar pendiente de las tareas domésticas? Quien haya sido educado/a para tenerlo presente en su espacio mental, en su foco de atención, en su “agenda” diaria ¿Quién no lo va a tener presente? La respuesta es obvia.

Es responsabilidad de hombres y mujeres cortar el círculo vicioso de actuar con el automático, reeducarnos y reeducar para respetar el espacio mental de ambos.

Si yo me desconecto de estar pendiente de las labores domésticas y familiares (por ejemplo), obligo a mi pareja a ocupar su espacio mental con la coordinación de dicha labor. De esta manera estoy eliminando mi derecho y su derecho a participar de igual a igual y estoy obstaculizando el desarrollo personal de mi pareja, ya que requiere espacio mental, y el mío porque antes o después descubriré que mi punto de vista en estos temas no se tiene en cuenta. De esa manera, además, determino que mis hijos repitan el mismo patrón y perpetúo elautomático una generación más.

Si en cambio yo asumo, de manera automática, la coordinación de dichas labores y no delego nunca sino que igualmente sigo estando pendiente, no estoy favoreciendo que mi pareja se acostumbre a tener dichos hábitos en su foco de atención. No está en su “agenda” y tampoco estará en la de mis hijos.

Si como madre o padre, construyo en mis hijos e hijas distintos espacios mentales, en cuanto a hábitos y focos de atención, estaré determinando su manera futura de funcionar.

Por todo ello, la lucha por conquistar la justicia y la igualdad implica, entre otras cosas, la conquista del espacio mental de hombres y mujeres; reeducar los hábitos y los focos de atención.

En tu mano está conquistar tu espacio mental.

Próximo lunes, próximo reto.

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Acerca de Proyecto In ART

Asociación sociocultural, sin ánimo de lucro, centrada en promover el desarrollo y la realización personal, social, formativa y laboral de los participantes, a través del arte, la creatividad, la ciencia y la innovación tecnológica-digital como herramientas facilitadoras de dicho desarrollo y realización. La premisa primordial de nuestro enfoque es la inclusión social en todas las actividades planteadas. Así mismo, actuamos como “facilitadores de inclusión social” para otras entidades, públicas y/o privadas.
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